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¿Porqué se come Torrijas en Semana Santa?

12Apr
  • ¿Porqué se come Torrijas en Semana Santa?

Estamos en Semana Santa y es tiempo de torrijas, pero ¿Te has preguntado alguna vez cuál es el origen de este dulce? O ¿En qué momento se establecieron como el dulce típico de estas fechas? En Petit Comité, hemos querido indagar en la historia de las torrijas y el porqué de comerlas únicamente en Semana Santa y esto es lo que hemos encontrado:

Para conocer la primera torrija de la Historia, o por lo menos la primera de la que se tiene constancia, debemos remontarnos a la época de los romanos, más concretamente al siglo I d. C. en el que el gastrónomo Marco Gavio Apicio hace mención a un dulce basado en pan y muy parecido a lo que hoy llamamos torrija. Pero este libro se escribió casi simultáneamente a los evangelios en los que se detalla la Pasión de Cristo, en una época en la que el cristianismo todavía no estaba establecido por lo que obviamente no existía la Semana Santa.

Viajando a través de los siglos e incluso milenios, esta vez hasta el siglo XV, nos encontramos con la torrija que conocemos hoy en día: una rebanada de pan (en esa época era pequeño) preparada con leche, huevo y miel y servida junto a una copa de vino. Pero, aunque ya se celebraban la cuaresma y la Semana Santa (con bastante fervor por cierto) este dulce aún no se tomaba durante dichos períodos sino que su finalidad era de carácter médico y nutricional: era el alimento de las mujeres que acababan de dar a luz y su función era la de aliviarlas en tal difícil empresa y hacer más fácil su recuperación después del parto.

Lo cierto es que no se sabe en qué momento exacto se instauró la torrija como alimento de la Semana Santa, pero se deduce que a partir de la aplicación médica que ya hemos mencionado se descubrió que sus propiedades saciantes y su alto contenido calórico aportaban la energía necesaria y el aguante para compensar el voto de abstinencia de alimentos como la carne que los cristianos realizaban en Cuaresma y durante la propia Semana Santa. Además, se trata de uno de los dulces más baratos pues no sólo está basado en pan, uno de los alimentos más asequibles, sino que lo ideal es que éste sea duro y tenga varios días. Hay que añadir que, según la tradición, el pan representa el cuerpo de Cristo y el vino dulce con el que se sirve, la sangre.

Pero como ya sabemos, hoy en día no hace falta ser cristiano para degustarlas, y para ello debemos viajar por última vez a un pasado bastante más cercano: el siglo XX, en el que los taberneros de Madrid comenzaron a servirlas junto con vasos de vino a su golosa clientela.

 

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